«La discriminación es semilla de violencia”

María Pedicino Keuroghlian, miembro de una familia que lleva setenta años en el barrio, es la nueva titular de la delegación Córdoba de INADI, el organismo estatal que lucha contra la discriminación en Argentina.

Yo nunca había estado en política pero me involucré porque quería buscar un cambio de muchas cosas (…) Así fue como empezó esto”, nos cuenta María Pedicino Keuroghlian, cuya familia lleva setenta años como vecina de Pueyrredón.

Psicóloga de profesión, fue convocada a trabajar en el PRO por Soher El Sukaria, legisladora y presidente del partido en Córdoba. “Con ella compartimos valores y entendemos la política como un servicio”, dice María.

A partir de diciembre de 2015, con el recambio de gobierno nacional, es designada al frente del INADI, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

A diferencia de la experiencia en otras reparticiones nacionales, Pedicino asegura que la transición no fue difícil y que la gestión anterior de INADI Córdoba había tenido un buen desempeño.

¿Qué hace el INADI?
El instituto es una boca de entrada de denuncias por cualquier tipo de hecho discriminatorio. Pero creo que la tarea más importante, antes que la recepción de denuncias, es la asesoría y la conciliación.

¿Esa conciliación en qué consiste?
Muchas veces la situación no llega a la instancia judicial sino que la gente se va con una respuesta casi inmediata a partir de una gestión de buenos oficios. Cuando se presenta una situación, se llama al denunciado para informar del hecho y se trata de acordar un acercamiento entre las partes para resolver el problema.

¿Cuál es el camino de la gestión luego de eso?
Generalmente hay una solución. De las 250 consultas mensuales que recibimos, por todo tipo de situaciones discriminatorias, solo el 10 por ciento se transforma en una denuncia efectiva.

¿Qué ocurre si no hay acuerdo entre las partes?
Se radica la denuncia y va a Buenos Aires, donde se expide un dictamen que, en el caso de darle la razón al denunciante, lo habilita a llevar el hecho a la justicia ordinaria y así exigir un resarcimiento económico.

¿Cuáles son los hechos más habituales en Córdoba?
Lo que más se denuncia es discriminación por discapacidad. Hablo de todo tipo de discapacidades y de denuncias: Desde “el colectivo no me para porque estoy en silla de ruedas” hasta “la obra social no me cubre lo que necesito”. Se lleva el 50 por ciento de los llamados.

¿Qué otras situaciones se presentan?
El segundo gran tema es empleo: Discriminación por género o aspecto físico. Particularmente lo sufren las mujeres. Ante igualdad de mérito, un hombre entra antes que una mujer porque la mujer se embaraza, por ejemplo. Tener sobrepeso, ser de tez oscura o no responder a ciertos estándares de “buena presencia” puede originar situaciones de discriminación laboral.

Es bastante jodido negarle la oportunidad de empleo a una persona por esos motivos
Si la empresa no lo toma y se comprueba que fue por estas razones, directamente entra la denuncia. El empleador tiene que saber que eso no se puede hacer.

“La misma gente que defendemos me enseñó que no tenemos que hablar de “inclusión” porque eso implica admitir que ya están
afuera. Deberíamos hablar de no exclusión”.

Trabajás diariamente con gente que sufre mucho, que están excluidos.
Sí, son grupos vulnerables. No sé si llamarlos excluidos. Ellos mismos me enseñaron que no debemos hablar de inclusión, porque eso significaría que ya están afuera. Tenemos que hablar de no exclusión. ¿Por qué sacarlos de antemano?

¿Es una sociedad muy discriminatoria la cordobesa?
Hay mucha discriminación en los casos que te conté y además a extranjeros de países limítrofes, a personas de bajo nivel socioeconómico, a adultos mayores, a personas trans, entre muchos otros casos.

¿Te llaman por los filtros en puertas de boliches?
Sí, también. En menor medida de lo que realmente sabemos que ocurre porque, desgraciadamente, los jóvenes casi que aceptan esa regla de juego. Por eso es bueno que todos se animen a denunciar para que no se naturalicen estas prácticas: La discriminación es semilla de la violencia.

Satisfacciones

Pedicino subraya que, pese a situaciones dolorosas que toca atender, “hay satisfacciones todos los días cuando vos le resolvés un problema a alguien”.

“Efectivamente se resuelven casos y no solo mediante las instancias judiciales sino también por el trabajo articulado con los gobiernos provincial y municipal, independientemente del color político”, remarca.

Además, María destaca: “Trabajamos en red con los funcionarios nacionales de Migraciones, Desarrollo Social, Gerencia de Empleos… Es una modalidad de trabajo en equipo que facilita mucho las tareas, no estamos solos”.

De Pueyrredón desde siempre

“Yo prácticamente nací en Pueyrredón. Mi familia se estableció en el barrio hace 70 años y siempre vivieron ahí. Mis abuelos maternos son armenios y los paternos italianos. Familia de inmigrantes, trabajadores”, cuenta la profesional.

Respecto a la influencia de su origen familiar en su actual tarea contra la discriminación, María dice: “Cuando surgió esta propuesta para INADI lo primero que pensé fue que vengo de una familia que ha padecido el genocidio armenio, y qué loco que la nieta de sobrevivientes hoy esté militando a favor de los derechos humanos. Es realmente parte de la herencia, para que algo así nunca vuelva a pasar, trabajando desde este lugar”.

“Y si no era desde este lugar – agrega – siempre lo hice desde la iglesia y desde mi profesión de psicóloga y lo voy a seguir haciendo. En Inadi estamos trabajando por tus derechos”, cierra María.